Otro día
Pense que sería facil escribir, que expresar los sentimientos de esta manera sería como arrancarmelos y gritarlos al viento, sin el miedo de que nadie los juzge. Lo cierto es que no es así, lo cierto es que incluso así me cuesta decir lo que siento.
Comienza otro día...
Hace horas que me desperte, sin fuerzas, incapaz de salir de la cama. No he parado de dar vueltas, sin conciliar el sueño, pero hace un rato, por fin, más por inercia que por deseo, he conseguido liberarme de las sábanas.
Me dirijo, como un autómata sin saber que hacer, hacia el ordenador, buscando las palabras que yo mismo escribi tan solo hace unas horas, con la esperanza de que me alivien, con la ilusión de no reconocerlas, de que no parezcan mias, sino de otra persona que siente lo que yo, que me comprende.
Pero lo cierto es que apenas comienzo a leerlas me veo en ellas, me reconzco como si estuviera frente a un espejo y eso me entristece. La ilusión se desvanece aplastada por la impotencia y la melancolia. Aún así, las leo hasta el final, y justo al terminar descubro que no soy el único que lo ha hecho.
Así es, alguien más las ha leido.
¿Qué habrá pensado?, ¿sentirá lo mismo?, ¿le habrán gustado?. La verdad es que no me importa demasiado. No creo que sea lo más improtante. Lo verdaderamente importante no es si las ha leido por que siente lo mismo, o si lo ha hecho para consolarme, para hacerme un poco de compañia. Lo verdaderamente importante es que, en este mundo de locos, en el que todos pasamos deprisa junto a los demás, con la cabeza baja, sin darnos cuenta de que están ahí, alguien se ha detenido un momento y me ha mirado a los ojos.
Para la mayoría, tal vez parezca algo insignificante o ridiculo, incluso tal vez hasta para quien me ha mirado, pero lo cierto es que para mi ese pequeño detalle, ese breve instante, es una eternidad que llena un universo, mi universo. Por que no solo las ha leido, dandoles sentido, sino que me ha contestado, como quien te contesta con una sonrisa al mirarte. Por que al contestar me las ha robado, al menos en parte, haciendo un poco más real la ilusión de que no son mias.
Por que ahora son de los dos, y por eso no son mías, ya no. Ahora tienen vida, ahora me comprenden, no solo a mí, sino tal vez a otras personas. Han servido para que alguien me escuche, y quizás para que yo escuche a alguien.
Y por eso hoy es otro día, pero quizás no otro día como los demás, sino otro día de verdad. Y todo por ese "Me ha gustado lo que has escrito" de Adriana o por ese "Si en algo puedo remediar esa soledad aquí me tienes" de Mar, o por cualquiera de las palabras que puedan venir, simplemente..........
GRACIAS

colores dijo
"El corazón del hombre es una rueda de molino que trabaja sin cesar, si nada echas a moler, corres el riesgo de que se triture a sí misma".
Bienvenido a la coctelera y sigue compartiendo todo aquello que pase por tú corazón...
Un saludo
3 Abril 2006 | 12:25 PM